jueves, enero 05, 2006

Un psicótico dia de trabajo

Mi estimado novio suele decir que soy una obsesa del trabajo... y probablemente tenga razón.

Los usuarios no comprenden que la informática no es una ciencia exacta, sino todo lo contrario. Murphy, el destino, la casualidad (llámenlo como quieran) son quienes dirigen realmente el funcionamiento de esas máquinas, haciendo que dejen de funcionar toda la mañana hasta que el informático de turno se aproxima... Si, sólo se aproxima, porque entonces el ordenador se acojona y no hay ni que tocar una sola tecla ni hacer un solo movimiento de ratón para que todo vuelva a su estado normal. Este tipo de cosas fomentan entre los usuarios las creencias de que existen seres pequeñitos que viven dentro de la carcasa del pc. Como me comentaba alguien recientemente, el secreto informático es que, nosotros les damos de comer...

En estas condiciones suelo prepararme psicologicamente a base de rock duro o juegos de batalla que impliquen destrucción masiva. Sin embargo, esto no siempre es factible, por ejemplo, cuando las oleadas de quejas llegan segun entras por la puerta. Los usuarios tampoco comprenden que los informáticos seguimos siendo personas, por las mañanas estamos tan poco receptivos como cualquiera, y necesitamos por lo menos una hora para que la dosis de cafeina en vena surta su efecto. ¡Un poco de civismo!.

Hoy, mientras miraba la pantalla de un pc, que estaba cabreado con un ecg y no queria comunicarse con él, mientras les miraba, decía, buscando la mejor manera de reconciliarles para poder volver a mis entretenidos (y fáciles) codigos php, me han venido a la cabeza unos textos que leí en circunstancias similares, hará ya un par de años. Recuerdo haberme reído bastante leyendo cosas sobre usuarios cuyo ordenador les llamaba cosas, que se les vaciaba el correo inesperadamente, o las tipicas crisis (no se si nerviosas o de risa) de la gente del sat (servicio de atención técnica) cuyos usuarios les creían capaces de hacer funcionar su pc... aunque se hubiera ido la luz de todo el edificio.

Definitivamente, de mayor quiero ser bofh.