sábado, febrero 12, 2005

Lo que el cliente quiere, el cliente tiene, no importa cuan estúpido o inútil sea.

Frasecita plagiada de un manual sobre cvs (concurrent system versions) que leía hace poco y que hoy viene que ni pintada. Porque he estado a punto de saltar por encima de la mesa de uno de mis clientes y cometer alguna clase de delito que seguro que no está tipificado y que tiene que ver con garras y dientes.

¿Pero que diablos se cree la gente? Mi tiempo vale oro, que digo oro, uranio enriquecido, y este fulano me ha desmoronado todo el trabajo de los dos últimos días. ¿Es que la gente no sabe decir lo que quiere ANTES de que otra gente (sease, yo) haga su trabajo? ya sé que en España somos muy dados a cambiar los requisitos de diseño del proyecto cuando este está avanzado, pero no a ir a improvisandolos. ¡Caramba!. Nunca nadie me había cabreado tanto en mi (corta, lo reconozco) vida 'pofesional'. Porque supongo que todavía no puede considerarseme del todo profesional.

También supongo que son cosas normales del oficio. Desgraciadamente, una persona cualquiera puede comprarse un ordenador sin saber lo que es y sin tener la mas mínima idea de cómo usarlo, sólo hace falta tener dinero. ¿Porque no hacen como con los coches?. Si quieres usar uno, estudias y haces un examen. Más de un bolsillo lo agradecería. Porque yo también sé conducir, aunque no me haga mirado el estúpido libro en todo el tiempo que llevo apuntada a la autoescuela.

Y ya no me meto con pringaos,bofhs y similares (vayan, vean y echense unas risas).

En definitiva: what the customer wants, the customer gets, no matter how silly & wrong it is.

ps: Esto me pasó el viernes por la mañana. Esa misma tarde, mientras visitaba a mi proveedor (manera elegante de decir que me tocó pasar por la tienda de informática a hacer recados), mientras esperaba vi cómo estaban intentando venderle a una familia un portátil con una office original. Ya estaba empezando a sentir verguenza ajena, cuando, por suerte, pasaron a la zona de los pcs de sobremesa y ¡oh sorpresa! empezaron a hablarles de lo que es una openoffice. No me voy a meter en detalles técnicos, porque el vendedor le pegó un par de patadas bien dadas al diccionario, pero por lo menos vi como aún queda algo de ética en el negocio.